GP Magazine

VELOCIDAD O ASISTENCIA MÉDICA (REVISTA)

Revista GP MAGAZINE / Dra. Denis Pérez

La tecnología nos obsequia recursos cada vez más avanzados para el cuidado del paciente crítico. Las ambulancias modernas deben ser vehículos dotados con los elementos necesarios para proveer de manera eficiente la asistencia prehospitalaria que el paciente requiere para mantener su estado de salud hasta el acceso a un centro asistencial.

Antes de continuar vamos a precisar niveles de atención y ámbitos de acción:

Transporte Primario:
Se realiza desde el sitio en donde ocurre el evento hasta un centro de atención inicial. Este aplica a la atención prehospitalaria.

Transporte Secundario:
Se realiza desde un centro asistencial hasta otro centro o sitio, con el fin de completar el proceso de atención definitiva. Este aplica a la atención prehospitalaria.

Ambulancia Básica:
Unidad de intervención con equipo específico de respuesta inicial tripulada por Técnico en Atención Prehospitalaria y conductor.

Ambulancia Avanzada:
Unidad de intervención con equipo avanzado tripulada por médico entrenado, auxiliar de enfermería o Técnico en Atención Prehospitalaria y conductor.

Las ambulancias en cualquiera de sus niveles son consideradas vehículos de emergencia y se rigen por el Código Nacional de Tránsito y los artículos que los protegen.

Teniendo esta información fundamental y básica sobre las ambulancias, surge la pregunta:

¿Que salva al paciente, la velocidad o la asistencia y procedimientos aplicados en el transcurso de la emergencia?

El manejo de una ambulancia debe hacerse siguiendo todas las normas de seguridad en la conducción, según los parámetros establecidos en materia de transporte y tránsito en el país. Se deben tener en cuenta los siguientes aspectos:
  
•Observar las normas de manejo preventivo.
•Cumplir de manera estricta las regulaciones legales vigentes.
•Utilizar responsablemente las señales de emergencia: luces y sirena.
•Conducir a velocidad moderada y de manera segura.
•Prevenir nuevos accidentes.
•Seleccionar la ruta más indicada.

Esto nos indica que, aunque el vehículo ofrece un servicio único, que salva vidas humanas, está condicionado a normas establecidas a las que debe estar sujeta las cuales no deben ser violadas.

Caso uno:
Hora pico en el centro de la ciudad, paciente masculino de 55 años de edad, con un peso de 350 libras con antecedentes de diabetes y entre los signos vitales tiene una glicemia en 400 mg/ml. La unidad básica se encuentra en el embotellamiento y tarda unos 45 minutos en llegar al centro de salud, el personal aplica los procedimientos estandarizados para dicho cuadro clínico. El paciente llega estable al centro de salud.

¿Qué salvó al paciente?
Aunque está establecido dentro de los criterios de atención al paciente que se debe trasladar lo más pronto posible hasta un centro de salud no siempre es cumplida esta condición por múltiples factores que impiden que esto suceda: el clima, el tráfico, la zona de acceso, fallos mecánicos, desconocimiento de la zona, etc.

Caso dos:
Paciente femenina de 38 años de edad, embarazada con 32 semanas de gestación en su 4to embarazo la cual refiere contracciones con presencia de líquido amniótico, esta situación ocurre a las 3 de la madrugada y el centro de salud está a unos 5 minutos.
Debemos tomar en cuenta que el traslado a la ambulancia debe contemplar los siguientes aspectos:

•Selección del medio indicado: traslado manual del paciente o preferiblemente en camilla portátil para pasarlo a la camilla principal.
•Embalaje adecuado del paciente: inmovilización y protección de las salientes óseas, lesiones y prevención de la hipotermia.
•Desplazamiento del paciente hacia el vehículo.
•ingreso del paciente al vehículo.

Conclusión:

La presencia de riesgos asociados a los eventos que generan la lesión, así como la categorización clínica del paciente, son parámetros que indican la necesidad de moverlo antes de prestarle asistencia, prestar asistencia insitu o en transporte, cualquier que sea la situación del paciente debe darse la atención inicial, antes de trasladarlo a la ambulancia, en donde se dará continuación al procedimiento de valoración y atención necesario, según la capacidad de respuesta de la tripulación.
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