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| Fuente: Ashley Martínez, Listin Diario |
Santiago, R.D.— Con el motor encendido, las luces apagadas y el tiempo jugando en contra, varias ambulancias permanecen estacionadas durante horas —y en algunos casos más de un día completo— frente a la emergencia del Hospital Regional Universitario José María Cabral y Báez, mientras pacientes en condiciones delicadas esperan ser finalmente recibidos.
La escena se repite con preocupante frecuencia. Pacientes trasladados desde distintos puntos de Santiago y municipios cercanos llegan al principal hospital de referencia del Cibao, pero deben aguardar a que “aparezca” una camilla disponible para ingresar a la emergencia. Mientras tanto, el personal de ambulancia no puede retirarse ni continuar su servicio.
La escasez de camas y camillas en el área de emergencia ha convertido el proceso de entrega de pacientes en una espera incierta, que según testimonios puede extenderse por más de 24 horas.
Camillas “alquiladas” y una práctica alarmante
A la falta de recursos se suma una denuncia aún más grave. Una fuente vinculada al sector salud aseguró que existe un presunto negocio informal con los pocos camilleros disponibles en el hospital, quienes supuestamente “alquilan” las camillas de emergencia.
Si tú llevas dinero, aparece la camilla. Si no llevas dinero, te quedas ahí, afirmó la fuente
Esta situación, de confirmarse, no solo representa una violación ética grave, sino que agrava el riesgo para pacientes cuya condición puede deteriorarse con cada minuto de espera.
El protocolo que ata a las ambulancias
De acuerdo con los protocolos de operación, tanto el personal del 911 como de la Cruz Roja y otros servicios de ambulancias no pueden abandonar el lugar hasta que el paciente sea formalmente recibido por la emergencia.
Los médicos de la emergencia son quienes tienen en sus manos la posibilidad de liberar o no las ambulancias, explicó la fuente
Esto implica que las unidades quedan fuera de circulación por tiempo indefinido, afectando la capacidad de respuesta ante nuevas emergencias en la ciudad. En muchos casos, las tripulaciones están compuestas solo por dos personas, lo que dificulta incluso necesidades básicas como comer o ir al baño, ya que uno debe permanecer siempre con el paciente y otro con la unidad.
Las camillas de las ambulancias son colocadas por turnos en los pasillos, con un miembro del equipo presionando constantemente para lograr que el paciente sea recibido.
Si se vacía una camilla en la emergencia, uno tiene que presionar, porque si no, se olvidan de ti. Puedes pasar el día entero esperando, relató un paramédico, cuya identidad fue reservada por razones de seguridad
Pacientes sin atención básica
El riesgo no termina con la espera. Personal de ambulancias denunció que en múltiples ocasiones los pacientes permanecen en camillas sin oxígeno ni monitoreo adecuado dentro de la emergencia.
Uno trae al paciente asumiendo el riesgo de venir rápido, y cuando llegamos lo dejan ahí. A veces ni caso le hacen, afirmó otro miembro del servicio
En uno de los casos narrados, un paciente trasladado desde Navarrete permaneció desde las 9:00 de la mañana hasta pasado el mediodía sin estudios diagnósticos, por falta de camilleros para moverlo, pese a la posibilidad de requerir una cirugía de urgencia.
Traslados coordinados… que no se respetan
Según explicaron, antes de realizar un traslado al Cabral y Báez, el centro remitente realiza la coordinación previa, confirmando que el hospital de tercer nivel tiene capacidad para recibir al paciente. Sin embargo, esa coordinación no se traduce en una recepción inmediata.
Llaman primero, aquí te dicen que sí, que lo mandes, y cuando uno llega nadie está esperando. Saben que tienen que recibirlo, pero no lo hacen, denunciaron
Un problema del sistema público
El personal de ambulancias asegura que esta situación se presenta principalmente en hospitales públicos de Santiago y otras provincias del país. En contraste, en clínicas privadas el tiempo de espera rara vez supera los 30 minutos.
Indicaron que las excepciones dentro del sistema público son la Maternidad del Hospital Presidente Estrella Ureña y el Hospital Infantil Regional Universitario Dr. Arturo Grullón, donde las embarazadas y los niños suelen recibir atención prioritaria.
Una alerta que no puede seguir ignorándose
La retención prolongada de ambulancias no solo pone en riesgo la vida de los pacientes que esperan ser recibidos, sino que compromete la capacidad del sistema de emergencias para responder a nuevos llamados. Cada unidad detenida frente a una emergencia es una ambulancia menos disponible en la calle.
Mientras no se corrijan las deficiencias estructurales, se refuercen los recursos humanos y se investiguen las denuncias de irregularidades, la escena seguirá repitiéndose: ambulancias detenidas, personal agotado y pacientes cuya salud se deteriora minuto a minuto.

