GP Magazine

Año Nuevo, mismo compromiso...


Wellington Gómez Pichardo

El Año Nuevo no llega únicamente con fuegos artificiales, abrazos y promesas personales. Para quienes ejercen la atención prehospitalaria, el cambio de calendario suele encontrarnos en servicio, dentro de una ambulancia, en una escena crítica o respondiendo a una llamada donde cada segundo importa. Mientras muchos celebran, otros estamos cumpliendo con la misión silenciosa de proteger la vida.

Y es precisamente en este punto donde el Año Nuevo adquiere un significado distinto para el personal prehospitalario: se convierte en una pausa obligatoria para reflexionar sobre el profesionalismo, la vocación y el impacto real de nuestro trabajo.

Más que un uniforme: la ética del primer respondiente

El profesionalismo en el ámbito prehospitalario no se mide solo por títulos, certificaciones o años de experiencia. Se manifiesta en decisiones tomadas bajo presión, en el respeto al paciente incluso cuando nadie observa, y en la capacidad de mantener la calma cuando el caos domina la escena.

Cada turno es una prueba ética. Cada paciente, una historia distinta. Cada intervención, una oportunidad para demostrar que detrás del uniforme hay un profesional íntegro, preparado y humano.

Iniciar un nuevo año implica preguntarnos:

¿Estoy actuando con la misma responsabilidad que exijo a otros?
¿Mantengo el respeto hacia mis pacientes, compañeros y la institución que represento?
¿Sigo formándome, actualizándome y creciendo como profesional?

Vocación en tiempos difíciles

No es un secreto que el personal de emergencias enfrenta desgaste físico, emocional y mental. Jornadas extensas, exposición a la violencia, falta de reconocimiento y recursos limitados forman parte de la realidad diaria. Sin embargo, el profesionalismo se fortalece cuando, a pesar de estas dificultades, se mantiene la vocación intacta.

El Año Nuevo no borra los retos, pero sí ofrece una oportunidad para reafirmar el porqué elegimos esta profesión. Porque alguien tenía que estar ahí. Porque alguien debía responder. Porque cada vida cuenta, incluso cuando el cansancio pesa más que el cuerpo.

Aprender del año que termina

Cada año deja lecciones: intervenciones exitosas, errores que enseñan, decisiones que marcaron diferencias y escenas que nunca se olvidan. El verdadero profesional no ignora estas experiencias; las analiza, las transforma en aprendizaje y las utiliza para mejorar.

Reflexionar no es señal de debilidad, es señal de madurez profesional. Reconocer fallas no resta valor, lo multiplica cuando se traduce en mejora continua.

Renovar el compromiso con la excelencia

El inicio de un nuevo año es el momento ideal para renovar compromisos:

  • Compromiso con la capacitación constante.
  • Compromiso con el trabajo en equipo.
  • Compromiso con la comunicación efectiva.
  • Compromiso con la seguridad del paciente y la propia.

El profesionalismo prehospitalario no se improvisa; se construye turno a turno, decisión tras decisión, con disciplina y humildad.

Un mensaje para quienes responden primero

A quienes inician el año en una guardia, en una ambulancia o en una base de emergencias: su labor importa más de lo que muchas veces se reconoce. Cada atención digna, cada palabra de calma, cada intervención oportuna deja una huella profunda en pacientes y familias.

Que este Año Nuevo no solo marque un cambio de fecha, sino un refuerzo del orgullo profesional, del sentido de pertenencia y de la convicción de que el profesionalismo en la atención prehospitalaria salva vidas, incluso antes de que el paciente llegue al hospital.

Porque mientras el mundo celebra, ustedes responden.
Y eso, sin duda, también es motivo de orgullo y reflexión.
Artículo Anterior Artículo Siguiente