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El día que vuelva a temblar: historia y riesgo sísmico de República Dominicana

Historia, geología, terremotos históricos, actividad actual y los escenarios que podrían enfrentar las ciudades dominicanas

La República Dominicana vive sobre un territorio geológicamente activo. Bajo sus ciudades, montañas, valles y costas existe una compleja red de fallas geológicas que forma parte de una zona mucho mayor de interacción entre la placa del Caribe y la placa de Norteamérica.

Los grandes terremotos que han sacudido La Española durante los últimos cinco siglos no son únicamente episodios del pasado. Son evidencia de que la deformación tectónica continúa y de que el territorio dominicano mantiene una amenaza sísmica permanente.

La pregunta, por tanto, no es si la República Dominicana está expuesta a terremotos. Lo está.

La verdadera pregunta es qué tan preparada está la sociedad para enfrentar un terremoto de gran magnitud cuando vuelva a producirse.

Una isla situada en una frontera tectónica

La Española se encuentra en una zona de interacción entre las placas del Caribe y Norteamérica. Ese movimiento no ocurre mediante una única fractura, sino a través de un sistema complejo de fallas, zonas de deformación, subducción y estructuras geológicas que atraviesan la isla y sus alrededores.

El Servicio Geológico Nacional explica que las principales zonas de falla de la isla forman parte de esta compleja interacción tectónica y que las fallas Septentrional y Enriquillo-Plantain Garden constituyen dos de los sistemas fundamentales para comprender la amenaza sísmica dominicana.

La interacción tectónica genera acumulación de esfuerzos en la corteza. Cuando las rocas ya no pueden resistir esos esfuerzos, se produce una ruptura o desplazamiento que libera energía en forma de ondas sísmicas.

Las principales fallas y zonas sísmicas

Diferentes inventarios geológicos utilizan nomenclaturas y delimitaciones ligeramente diferentes. Un inventario divulgado por INTEC identifica 14 fallas sísmicas activas en la isla, mientras que los mapas y estudios del SGN incluyen otras estructuras y zonas de falla.

Entre las estructuras más importantes para entender la amenaza dominicana se encuentran:

Falla Septentrional: Es una de las estructuras tectónicas más importantes del norte de La Española.

Su trazado se relaciona con el valle del Cibao y atraviesa la región norte de la República Dominicana en dirección aproximadamente este-oeste.

Está asociada con la actividad sísmica histórica del norte de la isla.

Investigaciones del USGS han planteado que los grandes terremotos del 2 de diciembre de 1562 y del 7 de mayo de 1842, ambos destructivos, pudieron estar relacionados con la Falla Septentrional. El estudio estima para el segmento central una recurrencia aproximada del orden de 300 años, aunque esto no significa que pueda utilizarse como reloj para predecir el próximo terremoto.

Esta distinción es fundamental.

Que haya transcurrido cierto número de años desde un gran terremoto no permite afirmar que "ya toca" otro.

Falla Enriquillo-Plantain Garden: En el sur de La Española se encuentra otro de los grandes sistemas tectónicos de la región: la Falla Enriquillo-Plantain Garden.

Su sistema se extiende desde Jamaica hacia La Española y constituye una importante zona de acomodación del movimiento entre las placas.

En territorio dominicano se relaciona con el suroeste y con áreas como San Juan, Neiba, Barahona y sectores de Azua.

Investigaciones recientes han demostrado que la cuenca de Enriquillo presenta una deformación tectónica activa y compleja, incluyendo fallas de rumbo, fallas inversas y pliegues activos. Estos estudios combinan observaciones geológicas, GPS, datación y análisis geofísicos para comprender mejor la amenaza sísmica regional.

Falla Hispaniola Norte: Se encuentra en el sistema tectónico septentrional de La Española y forma parte de las estructuras que afectan el norte de la isla.

Falla Camú: Relacionada con estructuras tectónicas del norte dominicano y particularmente importante para comprender la deformación de la región del Cibao.

Falla Río Grande: Forma parte del conjunto de estructuras identificadas en los mapas sísmicos del SGN.
Falla Bonao-La Guácara

Es una estructura importante del centro del país y forma parte del complejo sistema de fallas que conecta tectónicamente diferentes regiones de la Cordillera Central y áreas interiores.

Falla Hatillo: Se encuentra dentro del sistema de estructuras tectónicas del centro-noreste dominicano.

Falla Los Pozos-San Juan: Se relaciona con el sistema tectónico del suroeste y la región de San Juan.

Zona de falla de Neiba: Está vinculada a las estructuras tectónicas que rodean la Hoya de Enriquillo y la Sierra de Neiba.

Falla Higüey-Yabón: Es una estructura importante del este dominicano y forma parte del complejo sistema de fallas que continúa hacia la región oriental.

Trinchera de los Muertos: (No debe confundirse con una falla terrestre convencional) Se trata de una estructura tectónica submarina ubicada al sur de La Española y relacionada con la compleja interacción tectónica de la región.

Su existencia amplía el escenario de amenaza hacia el Caribe,  especialmente porque los terremotos submarinos pueden tener consecuencias adicionales cuando generan desplazamientos importantes del fondo marino.


Un mapa que cambia la percepción del peligro

El mapa del SGN muestra que la amenaza sísmica dominicana no se limita a una única línea.

Los mapas del Servicio Geológico Nacional representan múltiples estructuras, incluyendo Hispaniola Norte, Camú, Septentrional, Río Grande, Enriquillo-Plantain Garden, Los Pozos-San Juan, Bonao-La Guácara, Hatillo, Río Yabón, Bahoruco, Beata y otras zonas.

Esto tiene una consecuencia importante: el riesgo sísmico dominicano es nacional, aunque no sea uniforme.

La intensidad que experimentaría una ciudad dependería de factores como:

  • magnitud del terremoto
  • profundidad del foco
  • distancia al epicentro
  • distancia a la falla
  • tipo de suelo
  • características de las edificaciones
  • calidad de la construcción
  • duración del movimiento
  • condiciones topográficas
  • posibilidad de licuefacción
  • deslizamientos
  • incendios posteriores
  • interrupción de carreteras y servicios esenciales; y, en determinadas zonas costeras, posibilidad de tsunami.

La historia sísmica: cuando la tierra ya ha demostrado su capacidad destructiva

La historia dominicana contiene numerosos terremotos importantes.

Registros históricos y documentos técnicos del Estado dominicano identifican eventos destructivos desde el siglo XVI, entre ellos los ocurridos en 1562, 1615, 1673, 1691, 1751, 1761, 1842, 1897 y 1946, además de terremotos importantes durante el siglo XX y XXI.

La historia es particularmente importante porque el registro instrumental moderno es relativamente corto comparado con los tiempos geológicos.

Un país puede pasar décadas sin experimentar un terremoto catastrófico y continuar acumulando deformación tectónica.

El problema invisible: la licuefacción

Uno de los riesgos menos conocidos por la población es la licuefacción del suelo.

Durante un terremoto fuerte, determinados suelos saturados de agua pueden perder temporalmente parte de su resistencia y comportarse de manera semejante a un fluido.

Esto puede provocar:

  • hundimiento
  • inclinación de edificios
  • desplazamiento de estructuras
  • ruptura de tuberías
  • deformación de carreteras
  • daños en puentes
  • expulsión de agua y arena

Investigaciones del USGS han encontrado evidencias de episodios de licuefacción recurrente en depósitos aluviales del valle del Cibao.

El estudio concluyó que esas evidencias geológicas registran terremotos importantes ocurridos durante el Holoceno y que, en el sector oriental del Cibao, existen evidencias compatibles con el terremoto de 1946 y con varios terremotos prehistóricos de magnitudes aproximadas entre 7 y 8.

¿Cómo se vería una emergencia sísmica nacional?

Un terremoto de gran magnitud no produciría únicamente edificios destruidos. El verdadero desafío sería la combinación de múltiples emergencias simultáneas.

Primera hora

  • 0–60 minutos
  • Personas heridas.
  • Personas atrapadas.
  • Colapsos estructurales.
  • Crisis de comunicaciones.
  • Interrupción eléctrica.
  • Incendios.
  • Fugas de gas.
  • Caída de postes.
  • Bloqueo de calles.
  • Primeras réplicas.
  • Saturación del sistema 9-1-1.

Primeras 24 horas

  • Hospitales sobrecargados.
  • Necesidad de clasificación masiva de pacientes.
  • Búsqueda y rescate.
  • Falta de agua.
  • Problemas de combustible.
  • Desplazamiento de familias.
  • Daños en puentes y carreteras.
  • Necesidad de centros de refugio.
  • Comunicación de riesgo.

Primeros días

  • Personas sin vivienda.
  • Problemas sanitarios.
  • Falta de medicamentos.
  • Necesidades de salud mental.
  • Réplicas.
  • Evaluación de edificios.
  • Distribución de alimentos y agua.
  • Recuperación de infraestructura crítica.

El desafío para la atención prehospitalaria

Para el sistema de emergencias dominicano, un terremoto de gran magnitud representaría un escenario completamente diferente a una emergencia convencional.

  • No habría necesariamente una ambulancia por paciente.
  • Podrían existir cientos o miles de víctimas distribuidas simultáneamente.
  • La respuesta tendría que evolucionar hacia un modelo de incidente con múltiples víctimas y posteriormente a una operación de desastre.
  • Los servicios prehospitalarios necesitarían considerar:
  • Triage
  • Clasificación rápida de víctimas según gravedad y posibilidades de supervivencia.

Búsqueda y rescate

Coordinación estrecha con bomberos, equipos USAR, Defensa Civil, Fuerzas Armadas, Policía y voluntarios entrenados.

Puestos médicos avanzados
Creación de zonas de atención próximas a las áreas afectadas.

Evacuación
Distribución de pacientes entre hospitales para evitar el colapso de un único centro.

Seguridad
Control de estructuras inestables, cables eléctricos, incendios, fugas de combustible y réplicas.

Continuidad operacional

Las ambulancias también podrían quedar atrapadas por derrumbes, tráfico, daños viales o falta de combustible.

Por eso, un sistema de respuesta sísmica necesita planificación previa y no puede depender exclusivamente de la capacidad de respuesta posterior al desastre.

Hospitales: uno de los puntos críticos

Un terremoto no solamente puede producir pacientes, puede también destruir la capacidad de atenderlos.

Un hospital afectado por un terremoto puede perder:

  • electricidad;
  • agua;
  • oxígeno;
  • quirófanos;
  • ascensores;
  • comunicaciones;
  • farmacia;
  • laboratorio;
  • áreas de emergencia;
  • personal;
  • accesos.

Por eso, la seguridad hospitalaria debe ser evaluada desde tres dimensiones:

Estructura + Elementos no estructurales + Funcionamiento

Un edificio que permanece de pie pero pierde electricidad, agua o equipos críticos puede dejar de funcionar como hospital.

¿Estamos ante una amenaza inmediata?

No existe evidencia científica que permita afirmar que República Dominicana esté a días, semanas o meses de un gran terremoto.

  • Pero tampoco existe evidencia que permita afirmar que no ocurrirá.
  • La ciencia sí permite establecer algo mucho más importante:
  • la amenaza existe de manera permanente.
  • El movimiento de las placas continúa.
  • Las fallas continúan deformándose.
  • Los terremotos pequeños continúan ocurriendo.

El gran error: esperar una predicción

Uno de los principales problemas de la preparación sísmica es esperar una advertencia del tipo:

"El terremoto ocurrirá el próximo martes", esa información no existe. La prevención sísmica funciona de otra maner, no intenta predecir el día.

Intenta garantizar que, cuando ocurra, el edificio resista, la familia sepa qué hacer, el hospital continúe funcionando, las ambulancias puedan circular y los equipos de emergencia tengan recursos suficientes.

La importancia de la construcción sismorresistente

Los terremotos no matan exclusivamente por su magnitud. Las estructuras vulnerables pueden convertir el movimiento del suelo en una catástrofe.

El SGN ha advertido en documentos técnicos sobre la vulnerabilidad asociada al crecimiento urbano y a construcciones que no siempre incorporan adecuadamente criterios de resistencia sísmica.

La aplicación efectiva de los reglamentos de construcción, supervisión técnica y evaluación de edificaciones existentes constituye una de las medidas preventivas más importantes.

La microzonificación: conocer el suelo debajo de cada ciudad

No basta con saber dónde están las fallas, hay que conocer qué ocurre debajo de cada barrio la microzonificación sísmica permite estudiar:

  • tipo de suelo;
  • espesor de sedimentos;
  • velocidad de ondas sísmicas;
  • posibilidad de amplificación;
  • licuefacción;
  • estabilidad de terrenos;
  • respuesta esperada ante diferentes movimientos.

El SGN ha desarrollado proyectos específicos de microzonificación sísmica, incluyendo trabajos para Barahona y Jimaní.

El objetivo es pasar de un mapa nacional general a mapas capaces de responder una pregunta mucho más útil: ¿Qué podría ocurrir en este barrio específico durante un terremoto?

La ciencia continúa avanzando

El conocimiento sobre las fallas dominicanas está lejos de ser definitivo.

El SGN mantiene cartografía geológica a diferentes escalas y dispone de mapas geológicos y de procesos activos para numerosas regiones del país.

Además, el país cuenta con registros sísmicos que continúan ampliándose.

El Portal de Datos Abiertos del Gobierno dominicano mantiene un conjunto de datos de eventos sísmicos registrados entre 2019 y 2026, con información como coordenadas y otros parámetros de los eventos.

Esto es fundamental porque cada nuevo terremoto aporta información para comprender mejor las estructuras activas.

Una conclusión incómoda

República Dominicana no necesita esperar otro terremoto histórico para reconocer su vulnerabilidad, ya existen suficientes evidencias.

  • 1562.
  • 1751.
  • 1842.
  • 1946.
  • 2003.

Son fechas diferentes, regiones diferentes y magnitudes diferentes pero todas cuentan la misma historia:
La tierra dominicana puede producir terremotos capaces de transformar una ciudad en cuestión de segundos.

La amenaza no puede eliminarse pero el desastre sí puede reducirse la diferencia está en la preparación.

¿Qué debería hacerse antes del próximo gran terremoto?

Una estrategia nacional debería incluir:

1. Actualizar permanentemente el mapa nacional de fallas.
2. Ampliar las redes sismológicas.
3. Fortalecer la microzonificación de las principales ciudades.
4. Evaluar hospitales, escuelas, puentes y edificaciones esenciales.
5. Reforzar estructuras vulnerables.
6. Garantizar el cumplimiento de las normas sismorresistentes.
7. Preparar protocolos específicos para terremotos y tsunamis.
8. Realizar simulacros nacionales periódicos.
9. Preparar a los servicios prehospitalarios para incidentes con múltiples víctimas.
10. Crear reservas estratégicas de agua, combustible, medicamentos y equipos de rescate.
11. Educar a la población sobre el comportamiento durante y después del terremoto.
12. Integrar hospitales, ambulancias, bomberos, Defensa Civil, COE, Cruz Roja, DAEH, Policía, Fuerzas Armadas y autoridades locales en ejercicios conjuntos.

La memoria como herramienta de prevención

El terremoto no avisa, la falla no tiene calendario, la ciencia no puede decirnos qué día ocurrirá el próximo gran evento, pero sí puede decirnos dónde están las principales estructuras, cómo se comportan los suelos, qué terremotos han ocurrido y qué consecuencias tuvieron.


Fuentes científicas y documentales recomendadas

Servicio Geológico Nacional de la República Dominicana (SGN)
Cartografía geológica, mapas de procesos activos, información sísmica y estudios sobre amenazas geológicas.

Observatorio Sismológico Politécnico Loyola (OSPL)
Monitoreo y análisis de la actividad sísmica reciente de La Española.

Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS)
Catálogos históricos, estudios sobre terremotos de La Española, licuefacción y amenaza sísmica.

IRIS / EarthScope
Archivo histórico del terremoto de 1946 y documentación sismológica.

Universidad Autónoma de Santo Domingo – Observatorio Sismológico
Material histórico y cartográfico sobre terremotos importantes de La Española, incluido el evento de 1842.

INTEC – Gestión de Riesgo
Información sobre fallas sísmicas, tectónica y preparación ante terremotos.

Investigación científica reciente – Tectonics/Wiley
Estudios sobre deformación actual y fallas activas de la cuenca de Enriquillo.

Nota editorial

Las magnitudes y cifras históricas anteriores deben interpretarse con cautela. Para terremotos ocurridos antes de la existencia de redes instrumentales modernas, las magnitudes se reconstruyen a partir de documentos históricos, intensidades, daños, efectos geológicos y modelos sismológicos. Por ello, distintas instituciones pueden presentar valores ligeramente diferentes.

Asimismo, la existencia de una falla activa no significa que pueda determinarse cuándo ocurrirá el próximo terremoto.

La información de actividad sísmica de 2026 utilizada en este articulo corresponde a los últimos informes mensuales disponibles localizados durante la investigación y no constituye una predicción sísmica.
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